Artículos año 2006 MURIÓ “EL SINO”

En pasadas fechas nos llegó la noticia del fallecimiento de Urcisino Ramiro Mazuecos, conocido futbolísticamente por “Sino”, jugador que perteneció al Alcázar C. F. de la segunda mitad de los años cincuenta formando parte del equipo que, capitaneado por Jaro y secundado por los Gómez, Garrido, Jovito y un largo grupo de jugadores locales en su inicios y con refuerzos forasteros progresivamente más amplios después, dieron un impulso decisivo al renacer del fútbol en la localidad, ascendiendo a la 3ª División Nacional y prolongando su militancia en la misma durante toda la década de los sesenta e inicios de los setenta hasta que el refundado Gimnástico de Alcázar tomara el relevo como representante más cualificado del fútbol alcazareño.

El “Sino”, como se le conocía en los ambientes futbolísticos, fue un personaje pintoresco de aquellos años, puesto que unía sus dotes como jugador, por cierto de gran clase y muy buena técnica, un carácter controvertido por sus peculiares aficiones fuera de los terrenos de juego, dándose con frecuencia a los excesos y al alterne en los círculos sociales de la vida alcazareña. Es por ello que cuenta con numerosas anécdotas de diferente signo según quien las refiera y las valore. Urcisino era de un casticismo provocador y chulesco en sus formas y esto no era siempre aceptado de buen grado por quienes le rodeaban y en según y en qué circunstancias.

Pues bien, uno de los lances más graciosos de su paso por nuestra población y por su equipo de fútbol, tuvo lugar en uno de aquellos partidos disputados en el viejo campo de Educación y Descanso en los referidos años, cuando un grupo de aficionados locales le increpaban por su desacierto o falta de lucha en algún momento del partido y él, en ese tono que le caracterizaba, se volvió hacia los espectadores diciéndoles:

- Pero, ¿qué queréis ver por dos cincuenta? – en alusión al precio de las entradas entonces -.

Con ello queda reflejado lo apuntado anteriormente. Su modo de ser le llevaba a la respuesta impulsiva y locuaz no exenta de gracejo, pero que en ocasiones sólo contribuía a la provocación y a la bronca que después fueron formando parte de su pequeña leyenda local.

Pero también han sido numerosos los alcazareños que se acercaron alguna vez por su restaurante “Ideal” que regentaba en Puerto Alcudia, en la isla de Mallorca, y encontraron en él un anfitrión generoso y amable, capaz de hacer lo que estuviera en su mano si de un turista alcazareño se trataba. Y tenemos constancia de varios testimonios que así lo atestiguan.

Así pues, sirvan estas breves líneas de homenaje póstumo a uno de nuestros pequeños mitos futbolísticos de nuestra infancia, que, en lo personal, siempre nos respetó y trató con afecto y que nunca renunció a visitar nuestra ciudad desde su retirada como futbolista casi todos los años y a poner el nombre de Alcázar en lo más alto de sus preferencias allá donde pudo demostrarlo.

Descanse en paz.

Justo López Carreño.

Alcázar de San Juan, 14 de 0ctubre de 2006
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