Artículos año 2007 NUESTROS VINOS SALEN DEL SOTANO

Tradicionalmente los sótanos eran los habitáculos de las casas en los que se guardaban aquellos alimentos y productos que necesitaban ciertas condiciones de conservación.

En toda la Mancha, y en nuestra comarca en concreto, son numerosas las viviendas que cuentan con amplios sótanos, algunos de los cuáles han funcionado como auténticas bodegas, con sus tinajas, su empotro y su respiradero en forma de ventana con reja al exterior ya en el zócalo de la pared ya en el mismo suelo de la acera. Posiblemente en Alcázar de San Juan no sean éstos los más corrientes por la existencia de aguas y salitre en el subsuelo a poca profundidad. Sin embargo, abunda también el modelo de pequeño sótano construido en los huecos debajo de la escalera y ampliado en sus dimensiones en la medida que las condiciones referidas o de espacio lo permitían.

De su aspecto lúgubre, oscuro y húmedo se aprovechaban los mayores para amenazar a los niños que no se comportaban debidamente, para encerrarlos durante un tiempo como castigo. De ahí que la connotación de la palabra sótano haya ido ligada en el inconsciente de forma negativa para muchas personas.

Además, en los sótanos se guardaban los vinos, dadas sus buenas condiciones naturales para preservar la humedad y temperatura adecuadas para una buena conservación y crianza. En estanterías o botelleros bien clasificados, en garrafas donde acumulaban el granel del año, y también, no eran pocos los que contaban allí con un tonel de roble, de tamaño variable y grifo de madera, que rellenaban de vez en cuando para equilibrar las salidas y seguir acrecentando la vejez.

Pues bien, como en un bello simbolismo literario, nuestros vinos han comenzado a salir de sus sótanos, a abandonar esa estrecha y agobiante reclusión secular para darse a conocer públicamente. Y lo están haciendo de forma tenaz e inteligente, con actos divulgativos, ante autoridades, críticos del sector, enólogos, periodistas y un numeroso público pendiente de sus presentaciones, que suelen tener lugar en el marco de prestigiosos hoteles que les confieren aún mayor relevancia.

Además, suelen elegir las mejores parejas para su puesta de largo en sociedad, tres damas cuya sola compañía ya otorga calidad: la poesía, la pintura y la fotografía. El vino es cultura, como se nos recuerda desde distintas instancias, y no puede emparejarse más dignamente que con esas otras artes que aportan sabia y estéticamente los modos culturales de quienes las cultivan.

Y hay que alegrarse porque esta buena noticia se realice con luz y taquígrafos o mejor con cámaras y por Internet, sin complejos, sabiendo que nuestros vinos tienen suficiente prestancia como para empezar a competir seriamente con otros que ya antes supieron sacarlos a tiempo de sus sótanos.

Justo López Carreño.
Alcázar de San Juan 12 de julio de 2.007
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