Artículos año 2009 Curso en la Ser

Había iniciado este nuevo artículo, a modo de recapitulación de mi experiencia radiofónica a lo largo de este curso que se acaba, cuando recibo una llamada de la joven Alicia Anaya, actual conductora de la tertulia, que ha sido el escenario de estas intervenciones durante el mismo, para anunciarme que las previstas vacaciones se pospondrían hasta septiembre… como los malos estudiantes que no han cumplido adecuadamente con sus obligaciones.

Nada más lejos de este juego irónico de broma, pues la experiencia ha sido muy satisfactoria y no me importa su continuidad mientras pueda.

La cosa empezó con la propuesta que, sobre la marcha, en uno de los muchos encuentros casuales por la plaza alcazareña, mantuve con Clara Isabel Rivas, la actual directora de la Cadena Ser, quien me comentó la posibilidad de participar en las referidas tertulias los miércoles a la una y media de la tarde. No era la primera vez que yo acudía a un medio radiofónico pero las anteriores experiencias fueron ocasionales, aisladas y no tuvieron la necesaria continuidad.

Dije que sí, con la única condición de no sustraer ningún tiempo a mis obligaciones laborales, lo que desde mi punto de vista es obvio. Y así se ha respetado escrupulosamente. Kiko, excelente profesional, que ha llevado el programa durante casi todo el curso, me llamaba puntual la tarde antes de los miércoles en los que quería que participase y me informaba del tema a tratar. Otras veces era durante la misma mañana de la emisión del programa, si no lo había podido conseguir antes.

Opinar sobre cualquier tema de forma pública y publicada, aunque sea a través de las ondas, no deja de ser un ejercicio de cierto riesgo y responsabilidad, pues uno desnuda sus convicciones y desvela todo un conjunto de valores, que, si no son coincidentes, pueden hacerte perder la estima de unos o ganarte la de otros por el mero hecho de expresarte. Pero así suele suceder en muchos otros lances de la vida y hay que aceptarlo como es.

He compartido el tiempo con numerosos contertulios, casi todos conocidos previamente. Algunos han participado en casi todos los programas conjuntamente, tales como Fausti Urones o Mª Angeles Miranda, mientras que otros lo han hecho en algunas ocasiones, como Paco Raya, Marisa Cuesta… y muchos otros de manera particular como invitados para algún tema concreto. Recuerdo así a Reces Casero, Santiago Ramos, Alicia Gómez, José Eugenio Castellanos, Andrés Nebot o mi compañera Mila López, sin olvidarme de los que, en calidad de expertos o protagonistas de algún tema concreto, acudieron para dar su versión y visión acerca del mismo.

Ni siquiera he ido anotando las temáticas abordadas, aunque sólo fuera como un ejercicio de memoria retrospectiva, pues al final, como ocurre en la vida académica tendríamos los diferentes temas que configuran el curso. Pero sí recuerdo haber comentado acerca de nuestro entorno natural y su protección, de las celebraciones habituales del Día de…, de las tradiciones locales en torno a la Semana Santa, con saeta y toque de carraca en directo, de los hábitos y vicios alimentarios que nos rodean, de la afición por la lectura, de la limpieza de nuestras calles, de los medicamentos genéricos o de la acogida a los senegaleses que intentan integrarse en nuestra población, entre otros muchos que ahora no logro recordar con precisión.

Mi resumen personal es que ha sido una experiencia de libertad. Lo digo porque en todo momento ni he sentido ningún tipo de presión por parte de los responsables de la Cadena, ni he notado el más mínimo intento de reconducir posturas o comentarios que pudieran resultar inconvenientes. Todo lo contrario. Yo he procurado además no venir con ninguna lección aprendida previamente y dejarme llevar por mis apreciaciones espontáneas sobre el asunto, con el riesgo que conlleva de poder cometer errores o falta de fundamentación en las intervenciones pero, a la vez, con la nota de frescura y de autenticidad que proporciona al desarrollo de cualquier tema tratado.

Curiosamente, en todo este tiempo, no se han tratado ninguno de los temas en los que mi opinión va unida a mi afición o a un mayor conocimiento real sobre los mismos. Sin embargo prefiero que sea así, que ya surgirá alguno y no necesitaré decir que yo entiendo algo de ello… es como si a un aficionado a la ópera le tocara en un sorteo una entrada para ver La Traviata en La Scala de Milán y está allí de vacaciones… ¿renunciaría a presenciarla?

@ Justo López Carreño. Julio 2009.
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