Artículos año 2010 CAPACES

Si hay algo que concluir para quienes hemos visitado el I Salón Nacional para la Capacidad “Capacitalia 2010” en Ciudad Real durante estos días de octubre es la importancia de transformar la observación de la realidad de negativo (discapacidad, subnormalidad, minusvalía…) a positivo con términos como capacidad, posibilidad, valía, etc. Y es verdad que, dicho así, todos los humanos somos capaces de hacer algo, de mostrar ciertas habilidades, de destacar o realizar mejor determinadas tareas.


Por ello, no dejo de admirar a mi buen amigo y antiguo compañero de estudios, Nemesio de Lara, actual Presidente de la Diputación de Ciudad Real, como principal impulsor de este tipo de iniciativas que, por un lado, lo desmarcan de la imagen tópica del político al uso, centrado en la gestión útil del día a día y siempre pendiente de congraciarse con el electorado para mantener su cargo, y por otro lado, por tener esa visión de más largo alcance hacia sectores del entramado social (FENAVIN, CAPACITALIA) que además de aportar un buen filón de empleo y negocio, suponen un compromiso con colectivos necesitados del apoyo y la sensibilidad de resto de la ciudadanía.


Nemesio ha sabido abanderar esa capacidad y sensibilidad por ellos. Ha dejado patente su formación como educador apostando por el más moderno de los enfoques pedagógicos, aquel que favorece las medidas inclusivas que permiten que todos tengan un hueco propio y una respuesta adaptada dentro de la sociedad en la que viven.

En el Salón de Capacitalia tuve la oportunidad de ver a Nemesio aplaudiendo, con verdadero entusiasmo, la actuación de varios grupos de afectados con el Síndrome de Down, interpretando un conjunto de coreografías de gimnasia rítmica ejecutada con las posibilidades que les brinda su capacidad pero superando la imagen grotesca o ridícula que les otorgaban en otros tiempos, y aún en los actuales, quienes los utilizaban como bufones para el hazmerreír de los “normales”.


Este es el cambio sustancial de actitud que debe imponerse en nuestro tiempo. El de que todos somos capaces de muchas cosas e incapaces también de tantas otras. Lo difícil es reconocernos en esa complementariedad que supone la convivencia armónica y civilizada, es decir, educada. Estoy también con José Félix Sanz cuando analiza que, suele ser lo dañado lo que ocupa una parte fundamental de la atención e incluso de la investigación sobre cualquier actividad. Este mismo error sucede en la elaboración de los informes técnicos – y los psicopedagogos emitimos muchos – en los que generalmente se destacan las funciones que presentan deficiencias y las actividades que el usuario no puede realizar.

Sin embargo, es conveniente incluir las funciones que están bien, las actividades que realiza correctamente, si se quiere plasmar la imagen real de la persona.


Es injusto olvidar las capacidades y referirnos sólo a las limitaciones. No se conoce a una persona de la que sabemos únicamente lo que no funciona, o aquello que contemplamos, de manera que si solamente contemplamos lo dañado, nos relacionaremos únicamente con lo dañado.

Se debería observar de manera integral, se debería deslizar una mirada global que nos muestre la totalidad, la plenitud. Eso debería ser lo normal. Capacitalia ha sido un ejemplo en esta línea de normalización de la realidad, aunque a ella se acerquen personas y colectivos ya sensibilizados previamente. Todas las transformaciones sociales son lentas y requieren que sus promotores e impulsores posean una mirada a largo plazo e incluso que su propia generación no llegue a ver los frutos. Pero la siembra queda hecha y seguro que alguien recogerá la cosecha.

Justo López Carreño. Octubre de 2010.



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