Artículos año 2013 Recital León Felipe

Hace unas fechas que Daniel me propuso volver a homenajear al poeta León Felipe, porque ahora se cumplían treinta años desde que lo hicimos por vez primera en la antigua Casa de Cultura sita en el actual Conservatorio de Música en la calle Jesús Romero de Alcázar de San Juan.

Los recitales poéticos han sido siempre minoritarios y se han asociado, al menos en nuestro país, a épocas de represión, clandestinidad o pérdida de derechos democráticos, en los que las personas encontraban en la palabra de los poetas un pretexto para identificarse con los sentimientos que no podían expresar abiertamente.

Ahora vivimos curiosamente una situación semejante. El gobierno de España, con el pretexto del ajuste de cuentas, ha dado un giro radical en el concepto de servicios públicos y derechos ciudadanos para hacernos involucionar a situaciones similares a las que se vivían a comienzos de los años setenta, cuando aún estábamos bajo el gobierno dictatorial del General Franco. Entonces se escuchaban las voces críticas con un deseo esperanzado de que la cosas debían cambiar. Ahora se perciben como una pérdida casi irreparable de unos logros que habían costado muchos esfuerzos conseguir.

De manera que el pasado martes 16 de Abril de 2013 lo vivimos como una particular primavera reivindicativa, dos días después del aniversario de la proclamación de la II República española, ante un público no muy numeroso pero cercano y entusiasta respecto al contenido de nuestra propuesta y que, finalmente colmó las expectativas que nos habíamos planteado inicialmente. El texto introductorio que añado a continuación resume fielmente lo que allí pusimos en marcha:

30 AÑOS DESPUÉS…

DANIEL:

Hace ahora treinta años que celebramos un acto similar a éste. En aquel momento no existían los ordenadores personales ni Internet, disponíamos de un cassette para la música que teníamos grabada con el tiempo exacto que duraba la lectura del poema; como quiera que casi nunca se lee a la misma velocidad en la mayoría de los casos o se acababa la música antes de terminar le leer o nos quedaba un fragmento demasiado largo sin voz.

Han pasado los años y ahora la música va grabada en mp3 en un libro electrónico -esperamos que la técnica no nos juegue una mala pasada, en eso no se ha ganado mucho--; pero la técnica es lo que menos importa, lo que verdaderamente tiene importancia es que casi treinta años después, Justo y yo sigamos siendo amigos y nos siga emocionando el mismo poeta, entre otras muchas cosas, porque la mayoría de los textos conservan su actualidad, tanto es así que algunos de los poemas podían haber sido escritos hoy.

JUSTO:

La poesía es intemporal por su propio contenido. Por tanto, leerla no es una vuelta a un pasado nostálgico e irrevocable sino un encuentro con las voces inalterables de quienes han sabido expresar las esencias de la realidad. Da igual encontrarse con Catulo, Píndaro, el Arcipreste de Hita, Góngora, Quevedo o León Felipe. Todos ellos siguen estando al día en su auténtica manifestación al conseguir expresar valores universales.

Creemos que su voz se reafirma ante una realidad que no despeja los grandes interrogantes humanos de la vida, ante un panorama de valores que se repite tal como el poeta expresó: "que pena que sea así todo siempre, siempre de la misma manera" y ante una permanente encrucijada en la que el hombre no encuentra nunca el camino ni las respuestas definitivas.

DANIEL:

En estos tiempos de descontento generalizado por la situación económica, social y cultural del país es gratificante recuperar a León Felipe y advertir que la clarividencia del poeta permanece en el tiempo y su legado literarios en la memoria, comprobar que, lejos de ser artículos de lujo, los poemas siguen siendo artículos de primera necesidad que ponen en nuestro entendimiento otro camino para conocer.

JUSTO:

Por eso seguimos siendo romeros, caminantes abiertos a todos los vientos, a la espera de que alguno fuerte nos lleve a nuestro sitio, a nuestro albergue decisivo.

Y por eso hoy hemos vuelto a alzar este viejo tinglado sabiendo que por ello no tendremos ración ni salario, que lo podríamos repetir mil veces sin elogios ni aplausos y pese a ello... seguimos, contigo, trabajando.

16 de Abril de 2013
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