Artículos año 2014 Edimburgo



Hemos estado, junto a otra pareja de amigos, Bernardo y Pilar, en Edimburgo durante cuatro días a mediados del mes de abril. Con estas líneas no pretendo resumir las visitas realizadas, la descripción de los lugares visitados ni el análisis pormenorizado de su cultura. Para eso ya están las guías editadas y el poderoso elenco de datos que a través de Internet tenemos a nuestra disposición. Simplemente quiero relatar, a modo de destellos verbales, los recuerdos más impactantes que he recibido.

El primero, el contraste climático que se produce al bajar del avión procedente de Alicante, donde dominaba la maga corta y los primeros sofocos calurosos, y necesitar el abrigo para protegerte del frío, el viento y la lluvia que nos recibieron.

Así puede entenderse la sombría oscuridad que baña la piedra de edificios y monumentos, pero que no por ello le resta armonía, solidez, grandeza para mí comparable a nuestra Toledo, si bien con notables diferencias de fondo. No me esperaba una ciudad tan monumental, tan plagada de templos y de rincones con encanto así como de vistas con distinta perspectiva que te ofrecen panorámicas a cual más espectacular.

Un segundo aspecto es el civismo de sus habitantes, entendiendo por tal ciertos hábitos difíciles de apreciar en nuestro país. Por un lado la palpable abundancia de transporte público: cientos de autobuses urbanos circulando en continua aparición por la izquierda de la calzada. Al principio este modo te sorprende y descoloca, luego se asimila como tantas otras variables arbitrarias entre las normas de los humanos. Junto a ellos los también abundantes taxis, con su peculiar estilo de época pasada y gran espacio interior. Menos de los esperados, ciclistas surcando las empinadas cuestas, desafiando al lluvioso clima y dotados casi todos de casco protector.

Mención aparte merece la vuelta del tranvía, como transporte alternativo que se encuentra en periodo de pruebas desde hace tiempo, sin que las razones de esta situación nos quedasen del todo claras. Un joven buscó una papelera cercana para depositar un envoltorio plastificado. ¡Nos dejó sorprendidos por contraste con los españoles! Así se entiende el predominio de la limpieza por toda la ciudad.

En otro orden de cosas, los museos, casi todos gratuitos, nos acercan al arte y a la cultura con especial respeto hacia el pasado y a los valores perdurables. Me llamó mucho la atención que se le presta a los objetos y formas de vida ya superados pero que constituyen un patrimonio costumbrista que los escoceses cuidan con especial mimo.

Aunque se mantienen los ya tópicos símbolos de la falda en hombres y soldados así como la gaita como genuino instrumento musical, no ví un predominio étnico de pelirrojos de perfil británico aunque sí una abundancia de seres obesos de todas las edades.

Me sorprendieron gratamente los “pub” o tabernas populares, con su espléndida decoración interior, cálida y acogedora, como también el culto a la cerveza sin más compañía que la propia pareja o el camarero que la servía.

No olvidaré el sorprendente marco del Standing Order, pub en el que presenciamos ocasionalmente la final de la Copa de España de Fútbol que el Real Madrid ganó al Barcelona gracias a una espectacular galopada del galés Bale que marcó un gol para la historia y que nos permitió conocer de primera mano la acogida y el entusiasmo que se le presta al fútbol español en este rincón británico.

Las praderas verdes, consecuencia natural del húmedo clima, no dejan de sorprender por su cuidada disposición, por su adecuado corte y por rodear con su presencia multitud de edificios, sin contar con los pastos que ofrecen a los siete millones de ovejas que se crían en este territorio junto a vacas tan pintorescas como las “peludas”, recubiertas de una melena roja poco habitual en otras latitudes.

Pero lo más impactante de todo fue comprobar en directo y sin falsas informaciones que nuestros jóvenes son los camareros de la Europa más rica. No hubo cafetería o pub en el que no encontrásemos algún español o española con el mandil del servicio. Algunos de ellos con su Filología Inglesa recién terminada o bien con alguna ingeniería en su currículo. Lo resumió muy bien una joven que nos atendió en una pizzería italiana: - Preguntadle a nuestro Presidente del Gobierno por qué estamos aquí. Ciertamente es penoso comprobar que tras largos y costosos años de estudio en nuestro país, el futuro de nuestros jóvenes pase por servir copas por Europa.

Justo López Carreño

Abril de 2014

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