Artículos año 2017 REFUGIADOS



Como dice Rafael Díaz-Salazar, “la indiferencia y la pérdida de sensibilidad ante el dolor social y ecológico constituyen el cemento del consenso pasivo que hace posible la reproducción del desorden existente”.



Hace unos días pasé con mi amigo Jesús por la exposición organizada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en la Casa de Vacas del Retiro madrileño, en la que se trata de sensibilizar a los visitantes de la situación que padecen unos 51 millones de personas en la actualidad. Todas estas personas están desplazadas forzosamente por todo el mundo y buscan un lugar seguro donde poder rehacer su vida y vivir en paz.



Siempre he pensado si yo o cualquier miembro de mi familia nos encontrásemos en una situación parecida y, a veces, veo el mundo tan inestable que creo que en cualquier momento nos puede suceder. Entonces, ¿qué haríamos? ¿qué nos gustaría encontrar en los demás? Creo que esta es la reflexión más directa para entender la situación de las personas refugiadas. Porque lo son no por decisión propia sino porque han tenido que elegir, como se dice en el folleto de CEAR entre un ataúd y una maleta. Son personas que han perdido todo excepto la dignidad.



Las fotografías con la que ilustro esta entrada de mi web lo dicen todo sobre las situaciones que padecen. Van desde la soledad, el frío físico y el anímico, la indefensión en el caso de pequeños en brazos de sus padres o jugando con juguetes rotos, hasta otras imágenes que muestran en toda su crudeza las barreras que desde el otro lado levantamos quienes nos sentimos con derecho a excluirles. Unas barreras son físicas, especialmente siniestras, como las formadas por las concertinas, esas cuchillas diminutas y afiladas capaces de descuartizar a quien pretenda traspasarlas, de las que por cierto en España se fabrican desde hace un tiempo, hasta otras barreras más psicológicas como la indiferencia, el desprecio, el idioma, la diferente creencia religiosa, la raza, el género, la nacionalidad, o cualquier otro motivo para crear la separación y la distancia.



Sé que poco puedo aportar con una mera reflexión dentro de un medio que solo visitan algunas personas que me conocen y quizá algunas otras que accedan a ella de modo casual o involuntario, pero sea como fuere aquí está mi opinión por si le puede servir a otros para sensibilizarse también en conciencia. Y aprovecho para decir con Pedro Casaldáliga:





Es tarde

pero es nuestra hora.



Es tarde

pero es todo el tiempo

que tenemos a mano

para hacer el futuro.



Es tarde

pero somos nosotros

esta hora tardía.



Es tarde

pero es madrugada

si insistimos un poco.



Justo López Carreño

Junio de 2017

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