Artículos año 2021 PANDEMIA


Si a comienzos del pasado año me hubieran dicho lo que nos esperaba, no habría podido dar lugar a elucubrar con semejantes previsiones que ahora quedan trasnochadas y fuera de lugar. No solo no comenzamos otros felices años 20, sino que el año dio lugar a una terrible pandemia de la que aún no hemos salido.

Este año 2021, del que ahora hago previsiones futuristas, continuará marcado por la tristeza, la incertidumbre, la añoranza y como único signo positivo, la esperanza de una vacunación masiva y eficaz que pueda erradicar al coronavirus.

Es cierto que los avances tecnológicos hacen que hasta las pandemias se puedan conocer a tiempo real y que la ciencia ha obrado milagros a la hora de buscar con rapidez inusual los posibles remedios, pero, una vez más, se pone al descubierto lo vulnerable de la condición humana, sujeta a cataclismos de difícil previsón y control, al tiempo que quedan en evidencia las enormes desigualdades en el reparto de la riqueza como factor que causa y desemboca en tensiones y guerras de todo tipo, pese a su disimulada existencia por parte de los grandes medios de comunicación que nos rodean y nos abastecen de las informaciones interesadas o sesgadas.

No suprimiría la cita usada el pasado año de la filósofa Chantal Maillard, solo la modificaría dicendo que las armas modernas son la publicidad, el consumo y, en definitiva, el deseo. La sociedad de mercado vende deseos. Es una violencia más sutil. Sin deseo no hay mercado, por eso lo alimenta sin descanso. Tanto que lo convierte en ansia asociado al mito del progreso y de la felicidad. Nadie puede resistirse a eso. Sin embargo, la llegada de la pandemia ha puesto de manifiesto que vivimos rodeados de deseos superficiales y falsos. Lo verdaderamente importante es gozar de buena salud y de los medios necesarios para sobrevivir dignamente. Esta debería ser la primera gran lección para 2021.

En lo personal, sigo esperando un año de publicaciones, pregones y viajes, puesto que todo lo previsto para el año anterior ha quedado postergado por la pandemia hasta la llegada de tiempos mejores. No desfallezco y si algo bueno ha traido este periodo ha sido la posibilidad de ampliar lecturas, escritos y reflexiones, por lo que en adelante espero que vayan fructificando en nuevas e interesantes manifestaciones.





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