Artículos año 2022 REMONTAR


Este nuevo año 2022, tercero desde la llegada pública de la pandemia, supone un nuevo camino de incertidumbres. Vuelvo al juego de las predicciones precisamente en un mundo cada vez menos predecible.

Así en el mundo una palabra resume todo lo que puede acontecer: geoestrategia. De repente caemos en la cuenta que conflictos alejados y situados en zonas desconocidas son la fuente de discordia y el origen de nuevos enfrentamientos cuya única finalidad es adueñarse de recursos para sus intereses de dominio. Pensemos en la creciente expansión rusa que tiene en alerta a Ucrania por sus reservas de gas y ahora Kazajistán, nada menos que como laboratorio de las criptomonedas y su posible revalorización en nuestro complejo entramado económico.

En Europa seguimos el ritmo que marcan las grandes potencias y nos movemos con pasos inquietos entre las decisiones que toma Moscú, el creciente avance Chino y las derivas de Estados Unidos, cuyos presidentes marcan un devenir de otros líderes que los imitan y que permiten que los totalitarismos afloren o permanezcan larvados a la espera de nuevos detonantes que los despierten.

En España nuestros dirigentes nacionales o autonómicos siguen enzarzados en su lucha por mantener o recuperar el poder a espaldas de los graves problemas que afectan a la ciudadanía y a los que suelen prestar pocas o ningunas soluciones. Me limito a enumerar tres sectores en los que estamos siendo particularmente vulnerables como ciudadanos: Las entidades bancarias, cada vez más opacas, supresoras de personal que facilite las operaciones al servicio de su clientela y dictadora de cláusulas y comisiones que gravan nuestros ahorros en beneficio de sus resultados sin opción a tener otras alternativas.

Las compañías farmacéuticas y todo su entramado de productos y servicios relacionados con la salud que ponen de manifiesto que son capaces de seguir especulando con ellos, anteponiendo también sus intereses hasta límites obscenos, incluso en época de pandemia, y sin que los gobiernos puedan controlarlas salvo en escasos gestos casi simbólicos.

Por último, las compañías eléctricas, otro de los complejos tinglados de intereses que se resisten a su regularización y que suelen escapar de los controles pese a ser la base del funcionamiento del país y uno de los soportes de la economía, al que se suman ex altos cargos de la Administración con las llamadas puertas giratorias que les proporcionan pingües beneficios a costa de la sufrida e impotente ciudadanía.

En todos estos sectores si que debía aparecer la figura de un ministerio de consumo fuerte y decidido que pusiera coto a esos desmanes diarios que nadie remedia, mientras nos entretienen en los informativos con el chocolate del loro de las disputas partidistas que solo ponen en evidencia la mediocridad de nuestra clase dirigente.

Por último, en nuestro Alcázar de San Juan, espero que se finalicen las diversas obras que mantienen levantado el centro de la población y especialmente su maltratada Plaza de España, que sufre su enésima reforma con la intención de mejorar la anterior pero cuyo comienzo no ha podido ser menos afortunado al quedar paralizadas las obras por la incompetencia de la empresa adjudicataria. Ojalá la finalización de dichas obras pueda coincidir con el fin de la pandemia y esto suponga la recuperación de la calle, de su alegría y de la confianza de sus habitantes que necesitamos espacios para reanudar el encuentro y la convivencia sin restricciones.





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