Semblanza de Paniagua

Imagen de la pista de los PP. Trinitarios en un partido a comienzo de los años 60 entre el C.B. Balmes y Ciudad Real.
El mismo partido y escenario de la foto anterior en la que se aprecia la cantidad de público que acudía a los encuentros.
Campo de la Avenida de Criptana en un partido de máxima rivalidad entre el Juventud y el C.B.Balmes, ambos alcazareños. Gelo, del Balmes, lanza en suspensión a canasta.
Equipo del Balmes que disputó la fase de ascenso a 1ª División. Arriba de I.a D. V. Paniagua, Maldonado, Micó, P. Juan María, P. Paniagua y José Luis Baquero. Abajo I. a D. Leal, Gelo, Barrilero, A. Peñuela y M. Mazuecos.
Balmes C.B. Arriba I-D: Delgado, V. Paniagua, Micó, P. Juan María, Leal, Mazuecos, F. Paniagua; Debajo I-D: Maldonado, Gelo y Barrilero.
En el mismo partido en campo del Juventud, Vicen lanza a canasta en suspensión ante la atenta mirada de los numerosos espectadores. Al fondo, se aprecian las instalaciones ferroviarias alcazareñas.
Imagen de Vicente recién llegado al Real Madrid en el año 1966.
Vicente, formando parte de uno de los equipos del Real Madrid en la temporada 1971 - 72.
Una de las últimas fotos de Vicente con la camiseta del Real Madrid. Era en la temporada 1975 - 76.
Equipo del Real Madrid en la temporada 1971 -72. Fue campeón de Liga y de la entonces Copa del Generalísimo.
Equipo del Real Madrid de la última temporada con Vicente en sus filas. Abajo de I. a D. aparecen Brabender, Cabrera, V. Ramos, Corbalán y Paniagua.




      Cuando Vicen Paniagua era el encargado de ejecutar los tiros libres, sancionados tras una falta personal por los árbitros, los chavales que acudíamos fielmente para animar al C.B. Balmes, en la pista de cemento de los Padres Trinitarios de Alcázar, teníamos la casi completa seguridad de que el marcador de nuestro equipo aumentaría con dos nuevos puntos.      

Y es que Vicente Paniagua Logroño, nacido en Alcázar de San Juan el 17 de mayo de 1947 ha sido la figura más emblemática entre los jugadores que salieron de la cantera alcazareña y llegaron a lo más alto de esta modalidad deportiva. Alto y espigado desde muy joven, circunstancia excepcional entre sus contemporáneos españoles, que sólo eran eximidos del servicio militar si no llegaban al 1,55 m., de estatura, Vicen, con sus 1,92 m. suponía un caso raro de condiciones físicas especialmente aptas para el deporte de la canasta.      

Su apasionamiento por el mundo del baloncesto llegó además cuando este deporte se abría definitivamente camino en la España gobernada por Franco que buscaba, en las alianzas con los norteamericanos, camuflar su aislamiento internacional y encontraba que el básquet y la Coca Cola eran los embajadores más sólidos para la cultura expansionista de los yankees.      

Vicente ya veía jugar en Alcázar a otros pioneros de este deporte repartidos en diversos equipos locales como el Hércules, el Dinámico y especialmente Los Niños del Pireo, curioso nombre del equipo en el que jugaba su hermano Paco y algunos de sus primos. Igualmente, por esa época recuerda haber jugado su primer partido como infantil en aquellos torneos celebrados en la pista de la Plaza de España ante el Ayuntamiento, a las once de la noche y entrenado por Manolo Delgado, algo mayor que él, pero dando pruebas de su inclinación por la dirección técnica de los deportistas. También Antonio Díaz-Miguel, el legendario seleccionador nacional, hizo sus pinitos en esos torneos antes de dar el salto al profesionalismo, haciéndose acompañar por figuras como Laso o Alfonso Martinez.      

Pero fue en la pista de los PP. Trinitarios, que él mismo presenció como se arrebataba al antiguo huerto de los frailes como zona deportiva, en la que se instalaron unas rudimentarias canastas con base de cemento o estructura metálica y tableros de madera, donde dio sus primeros pasos firmes hasta conseguir, en poco tiempo, y gracias al impulso de trinitarios como el P. Andrés, el P. Juan María y finalmente el P. Julián, que un humilde equipo de pueblo formado por un grupo de jóvenes casi adolescentes, lograse disputar dos fases de ascenso a la Primera División, lo que hoy sería la ACB española. Aquel equipo formado por jovencísimos jugadores entre los que destacaban los hermanos Paniagua, J. Barrilero, M. Mazuecos, Gelo, Maldonado, A. Gómez, F. Villanueva, los hermanos Peñuela, A. Leal, F. Micó y algunos otros, forma parte ya de la leyenda de este deporte en nuestra ciudad.      

Vicente vivía y soñaba con el baloncesto, dibujaba en sus cuadernos símbolos y figuras relacionados con la canasta y hasta llegó a dormir una noche con las primeras botas marca “Tatum” que les regaló el P. Juan María para el primero de esos torneos de ascenso que debían disputar. El C.B. Balmes marcó esta primera fase de su desarrollo como jugador, participando en la 3ª División provincial con equipos de Puertollano, Ciudad Real y de Alcázar, población esta última que contaba nada menos que con tres conjuntos en competición. Campeones de dicha categoría, subieron a 2ª División y disputaron por dos veces las referidas fases de ascenso a Primera. El primero de sus entrenadores con el Balmes fue Antonio Flores, al que siguieron José Luis Paniagua y finalmente José Luis Baquero.      

En uno de los partidos que se disputaban con motivo de la Feria de Alcázar, logra realizar una de las tres actuaciones “mágicas” de su vida frente al Club Fátima de Madrid, y el técnico visitante, Manolo Villafranca, lo anota entre sus posibles fichajes y lo ofrece al club en el que ambos recalarían en la próxima temporada, el Real Madrid. La edad de Vicente, 16 años, obliga al Club blanco a incluirlo en su segundo equipo al tiempo que alterna con partidos dentro del centro educativo en que queda matriculado para proseguir sus estudios, el Colegio del Buen Consejo, en Reina Victoria de Madrid, donde disputa partidos escolares frente a chavales de su edad, lo que le supone comprobar la ventaja que había adquirido al codearse con otros veteranos en su paso por las categoría inferiores. También en ese momento, Díaz-Miguel, que había sido nombrado seleccionador nacional juvenil, lo llama a formar parte de dicha selección.      

El segundo partido que marca su trayectoria tiene lugar frente a Estudiantes formando parte del equipo madridista de 2ª División y fajándose ante expertos jugadores como Víctor Escorial al que logra anular. Estas buenas actuaciones, unidas a su precocidad y juventud, hacen que el técnico madridista en esa temporada 1965-66, el francés Robert Busnel, lo califique de “diamante en bruto”, sobre todo después de su actuación ante el mítico Nino Buscató en la final de Copa que el equipo madrileño ganó al Joventut de Badalona. Sería la tercera de las actuaciones mágicas y la que le supuso el reconocimiento definitivo para formar parte de la primera plantilla e iniciar su carrera en el club más laureado de España.      

Desde esa fecha de ingreso y hasta su marcha en 1976 fueron once temporadas exitosas, en la que ganó 1 Campeonato del mundo de Clubes en Argentina 1972, tres Copas de Europa, 10 títulos de Liga y siete campeonatos de España además de otros muchos trofeos menores. Fue un periplo glorioso porque su equipo lo ganaba casi todo, con récords de anotación hoy inimaginables y largos períodos de imbatibilidad. El mismo recordaba que "durante dos años y me¬dio no perdimos un sólo encuentro". Jugó al lado de un innumerable repertorio de grandes jugadores, desde los más veteranos como Emiliano, Sevillano o Sainz pasando por los Luyk, Aiken, Barbender, Rullán, Corbalán, Walter, etc.      

Sus entrenadores en esta etapa, además del mencionado Busnel, fueron Pedro Ferrándiz, al que Vicente recuerda con todo el cariño, pues supuso la figura de la que más aprendió y la que supo crear un estilo que iba más allá del juego creando un espíritu de equipo familiar en el que todos se sentían unidos dentro y fuera de las canchas, y eso que era duro y exigente como pocos. Finalmente jugó bajo la dirección de su antiguo compañero y amigo Lolo Sainz.      

También de esta misma etapa recuerda partidos emocionantes como los jugados en Israel nada más finalizar la Guerra de los Seis Días, con una pista abarrotada y rodeada por jóvenes con heridas de guerra y mutilaciones aún recientes o el primer triunfo de un equipo en la pista del TSSKA de Moscú, el poderoso equipo soviético cuya máxima figura Sergei Bélov fue analuda literalmente por el alcazareño. El disfrutar en directo en sus viajes de la Inglaterra de los Beatles, o de comprobar el antes y después de la invasión de Praga por los tanques soviéticos en la llamada Primavera de Praga, son acontecimientos que por sí mismos justifican todo lo que el baloncesto le reportó a este joven, como complemento a su máxima ilusión de formar parte del mejor equipo español en sus mejores años.      

Por otra parte, su trayectoria como internacional fue también muy curiosa. Las primeras llamadas del seleccionador y paisano, Díaz Miguel, con 19 años en detrimento de Aito García-Reneses, no se volvieron a producir hasta ocho años más tarde cuando ya contaba con 27 años y ello porque la paridad de convocados entre los dos grandes clubs, Real Madrid y Barcelona, impedía sobrepasar el cupo. A pesar de todo cuenta con ocho internacionalidades absolutas en su palmarés.      

Se podría decir que Vicente fue un gran jugador de equipo, férreo en sus marcajes defensivos y certero en sus salidas al contraataque. Se le asociaba con aquello de ”matar a un ruiseñor” por la cantidad de grandes rivales a los que anuló con su gran defensa (Escorial, Buscató, Belov, Raga…) hasta el punto de que Ferrándiz, tras un gran partido le llegó a llamar el Verdugo de Badalona, por su canasta in extremis que supuso la conquista de un campeonato de Liga ante el Juventud.      

Sus últimos pasos como jugador los dio por su tierra en el RENFE de Ciudad Real, en donde se le tributó un caluroso homenaje, y en el Quesos García-Baquero de Alcázar haciendo las veces de entrenador-jugador, faceta ésta que no le ha satisfecho del todo por las tensiones que acumula. Más adelante ocupó el cargo de Presidente de la Federación de Castilla-La Mancha desde 1992 hasta 2007 tras su regreso a Alcázar de San Juan. Y en la actualidad representa a la Federación Española como Jefe de Equipo de la Selección Nacional Cadete.      

Su vida actualmente está repartida entre Madrid y Alcázar de San Juan pero sigue teniendo al baloncesto como eje de sus ilusiones y dedicación, como cuando pisó por vez primera el Frontón Fiesta Alegre y sólo le faltó besar el suelo.      

Justo López Carreño
Noviembre de 2008

ALGUNAS FUENTES CONSULTADAS
- Revista "Hala Madrid". Nº 3, 4 y 10
- Deportistas Quijotes de Castilla-La Mancha. JCCM 2005.
- Web de la Asociación de Veteranos del Real Madrid
- Archivo particular de fotos de Justo López Carreño.
- Testimonios orales de Vicente Paniagua.

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