Antonio Fernández Molina

Este sí que es un poeta y pintor del que sólo tengo referencias por su reconocimiento como alcazareño, pero del que lo desconocía casi todo hasta hace pocos años. Se le nombró Hijo Predilecto de Alcázar de San Juan el 22 de marzo de 2006 al tiempo que se inauguraba una exposición con su obra pictórica en el Museo Municipal. Sé que trabajó con Camilo José Cela como secretario personal. También fue candidato al premio Principe de Asturias de las Letras. Ha sido considerado un genio por Fernando Arrabal entre otros elogios y, sin duda, como ocurre con otros muchos ilustres del pasado siglo XX, en su tierra ha sido un gran desconocido para mucha gente por diversos motivos.
Yo poseo varios libros suyos: “Idiomas diferentes” de 1992 , “Sobras chinescas” también edición de 1992 y “Aroma de galletas” editado en 1999. Falleció en marzo de 2005 en Zaragoza.

LA HOJA

Al pisar en la calle tuvo la agradable sensa¬ción de sentir un pie acariciado por el ligero roce de la primera hoja que veía desprendida de un árbol en ese otoño. A los pocos pasos el recuerdo de la hoja quedó adormecido en su conciencia.
Cuando estuvo de vuelta en su casa, unas horas después, no la reconoció. El terror le man¬tuvo inmóvil durante unos instantes, ante la ven¬tana de) patio, antes de conseguir alejarse de aquel espectáculo insoportable.
La hoja había crecido hasta alcanzar la altura de una mujer. Y asomada a otra ventana mante¬nía una animada conversación con otras vecinas del patio.

LAS APARIENCIAS
Cada día saco a la calle un paraguas dife¬rente. Pero en una ocasión, al equivocarme, saqué un paraguas repetido.
Mis conocidos pensaron que ésa era señal clara de que las cosas no me iban bien y que, aunque me esforzara en disimular, realmente es¬taba arruinado. Desde entonces, en beneficio de mis negocios, aparento un boato mayor del que mi modestia me aconseja. Cuando voy por la calle también llevo una jaula bajo el paraguas. A cada paso dejo en libertad un pájaro exótico, aunque, en un medio hostil, enseguida perece.

Un cigarrillo para dos
Es una suerte no haya más
que un cigarrillo, ni uno más.
Una chupada cada uno
y nos besamos en el papel.
Estos besos de fantasía
hacen tocar las campanas
y que brille más el sol.
¡Aunque sea de noche brilla el sol!
Un cigarrillo para dos
que de tus labios a mis dedos
que de mis labios a tus dedos
viaja incansablemente,
tiene el poder de transformar
humo, tabaco, papel
y nuestros dedos índice y anular
en labios que no cesan de besar.


De “EL RELOJ DE ARENA”

En la calle ondula la franela
zurcida con pensamientos.
Las hojas sueltas de un libro
revolotean entre los árboles.
El mundo está dormido.
Un cordero bala.
La ciudad es como una fábrica abandonada
al fondo de una inmensa pecera vacia.
Escaparates oscuros, tiendas empolvadas.
El tiempo duerme encima de las sillas
El cielo se oculta tras un visillo
como si fuera una costumbre aburrirse.
Indeseables parientes sin dentadura
han masticado el oprobio.
Nunca se detiene la transformación.
Cada díase rompen millones de cristales.

Del libro “AROMA DE GALLETAS”

Y a que hoy no puedo viajar
escribiré un libro.
Empiezo por la A.
Soy padre de mis hijos.
Soy hijo de mis padres.
Oh, cuanta fantasía.
Cinco dedos en cada mano
Cinco dedos en cada pie.
Me río 2/3
Y después
No.

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