Artículos año 2016 LA MOTILLA DEL AZUER<

Amablemente invitados por nuestros amigos y compañeros de profesión Chon Macías y Jesús Mª Megía, él de estirpe daimieleña y ella alcazareña de cepa clásica, nos desplazamos el pasado 21 de julio hasta la población de “las brujas” para conocer en directo uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes, sorprendentes y típicos de nuestra zona como es la Motilla del Azuer.



Una motilla es una elevación artificial dentro de un espacio circundante llano. En nuestra zona hay algunas más aunque no son demasiado numerosas. También es curioso como algunas poblaciones de la región tienen un nombre alusivo a estas formaciones, tales como Motilla del Palancar o Mota del Cuervo, ambas en la provincia de Cuenca, posiblemente por su enclave elevado en alguno de sus puntos respecto a la extensa llanura que los rodea.



Pero volviendo a la que nos ocupa, se trata del yacimiento más representativo de la Edad del Bronce en La Mancha emplazado en la vega del río Azuer, que se ubicaba controlando y explotando un amplio territorio que permitía el acceso a recursos agropecuarios y al abastecimiento del agua, preciado y necesario recurso captado desde el nivel freático, en lo que hasta la fecha es el pozo más antiguo de la Península” (Nota tomada de la web motilladelazuer.es)

La visita comenzó cuando un guía, de nombre Alberto, nos convocó a las ocho personas que nos dimos cita en la entrada del Museo Comarcal de Daimiel para darnos las primeras explicaciones ayudándose de paneles que ilustran las dependencias de esta institución. El dato más significativo es que los trabajos de excavación y restauración están prácticamente paralizados como consecuencia de los recortes presupuestarios impuestos por el gobierno de Rajoy desde el 2011. A continuación, las ocho personas subimos a un vehículo todoterreno que nos aguardaba en la calle para desplazarnos hasta el enclave del yacimiento a unos 8 kms. de la población. De nuevo otro guía, Ángel, al que recordaremos por su especial prosodia, nos fue explicando los detalles de la fortificación mientras recorríamos sus distintos apartados. Todo ello verdaderamente de gran interés y con esmerado trato.

El tiempo climatológico no propiciaba emplear más de lo necesario para finalizar la ruta y regresar al Museo Comarcal. Para completar la visita a sus instalaciones recorrimos las distintas salas que componen el mismo y que están dedicadas a varios aspectos costumbristas, al coleccionista Vicente Carranza, al pintor y didácta Juan D’Opazo, quien llegó a enseñar dibujo al mismo Jesús Mª en su infancia y, por último, al célebre arquitecto Miguel Fisac, quien dispone de una sala con algunas de sus pertenencias así como fotografías y reflexiones escritas que compendian el espíritu de su obra.







Jesús Mª, como daimieleño conocedor del ambiente, propuso remojar las satisfactorias experiencias vividas con unas refrescantes cervezas no sin antes presentar sus respetos a la única tía carnal que aún conserva en la localidad y que constituye el último bastión de una notable familia.

Para rematar la jornada nos dirigimos al restaurante El Bodegón, también una joya restaurada de antigua casa solariega con bodega y almazara, donde ahora su propietario, Ramón Sánchez-Camacho ofrece un menú elaborado en el que impera tanto la puesta en escena del mismo como la calidad y originalidad de sus ingredientes.













Justo López Carreño

21 de Julio de 2016

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