Artículos año 2014 SEGOVIA

Convocados por Marisa Arias y a modo de cumplimiento de un deseo largamente aplazado por diversas coyunturas de los apretados calendarios de cada cual, por fin, el pasado sábado 28 de Junio, pudimos hacer el recorrido, nada convencional, de una Segovia que posee muchos más encantos de los que narran las guías de turismo o se reflejan en sus emblemas más conocidos como son el Alcázar o el Acueducto.

MONASTERIO DE SAN ANTONIO EL REAL

Nada más concentrarnos el numeroso grupo de catorce personas, algunas desconocidas entre sí, precisamente en la cafetería del Monasterio que funciona a modo de hospedería, iniciamos la primera de las visitas que nos dejó agradablemente sorprendidos pues no esperábamos un lugar tan cargado de arte y en un estado de conservación prácticamente como en su construcción original. Se trata de la antigua finca de recreo que Enrique IV de Trastámara donó a los franciscanos observantes y conventuales y que posteriormente su hermana Isabel I traslada allí a las Clarisas de Santa Clara la Nueva donde habitan desde 1488 dándole el título de Monasterio.

La primera de las obras que contemplamos en la Iglesia es el magnífico retablo del taller de Bruselas del siglo XV en madera de nogal con más de cien figuras representando la Pasión de forma teatralizada.

Lo cierto es que guiados por una persona entusiasta y apasionada en sus explicaciones fuimos recorriendo las dependencias interiores cuya principal característica es que son muestra del arte mudéjar de más calidad y valor arquitectónico de Segovia. Lo más llamativo del Claustro es el retablo de “tierra de pipa” del taller de Utrech que representa un Calvario, y es de los llamados retablos de viaje o campaña pues son cajas que se cerraban y se transportaban.

La guía nos fue ilustrando con explicaciones que por su propia singularidad transcribo literalmente:

…Contemplando la belleza de la Creación alabamos a Dios, están haciendo oración uniendo las dos culturas. Esto es una base mística sufí musulmana… Dios como luz, como amor, los cristianos tenemos el rostro del amor en Cristo a la hora de hacer arte… este sólo aquí en España…

…No sabemos dónde empieza ni donde acaba, sin principio ni fin, eterno como Dios, ninguna parte desentona, todo es armonía y belleza… la decoración lo invade todo.

…El exterior es de edificio pobre… el interior es rico porque la riqueza el ser humano la lleva dentro…

…Estamos en un monasterio… los encalados han tapado frescos posteriores del siglo XVI… Aquí hago mi vida, mis rezos, mis procesiones, mis oraciones y estos cielos tan maravillosos son octógonos que es el paso de lo cuadrado de la tierra al cielo, al círculo. Para los musulmanes siete ruedas, siete cielos más un ocho donde está para los cristianos siete días de la creación más una, la nueva creación, que por eso las pilas bautismales son octogonales. El ocho son dos círculos entrelazados, es el eterno presente. Esto es universal y entonces hacemos un arte …

Ocho piezas en torno a una pieza ochavada que se van superponiendo en tiras prismáticas… no me digan cómo pero es así… me sale el mocárabe. Es esencia de cielo. Son gotas de rocío en suspensión, la materia que se está diluyendo ante la presencia de la luz, somos hijos de la Luz y esto se está deshaciendo. Y todo aquí gira y gira mi vida, se repiten los octógonos, todo es infinito, la geometría en movimiento… es música, el ballet de la geometría es música… melodías de infinitos soñados.


En fin, un baño de acercamiento ascético capaz de movilizar los sentimientos artísticos y religiosos de los visitantes.



LA IGLESIA DE LA VERA CRUZ

Sin dejar la emoción de la visita a San Antonio El Real, retomamos el vehículo en dirección a uno de los montículos más peculiares de la ciudad, que además da paso a la pequeña población de Zamarramala, famosa por su tradición de otorgar el poder simbólico a las mujeres un día al año, el día de Santa Águeda. Pues bien, a medio camino se encuentra la Iglesia de la Vera Cruz sede habitual de los Caballeros de la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalen de Rodas y de Malta, en la que celebran sus oficios y funciones religiosas a lo largo del año. En seguida me vino al pensamiento mi compañero de Instituto Daniel García Riol del que sabía que se encuentra muy vinculado a esta organización y que a buen seguro habría estado en ella. Cual fue posteriormente mi sorpresa al regresar y comentárselo cuando me indicó que él es segoviano y había sido profesor de guías de Segovia, además de conocer y participar profundamente en las referidas actividades de la Orden.

Arquitectónicamente es el más completo ejemplar que se conserva en Europa de templo constituido por un edículo central en torno al cual gira la nave circular. El estilo arquitectónico del edificio corresponde al empleado en el periodo de transición del románico al gótico. Decorando la nave circular, penden las banderas de la Orden de Malta y de las diferentes Lenguas en que tradicionalmente se divide: San Juan de Malta, Delfinado y Auvernia, Italia, Inglaterra, Castilla y León, Alemania, Aragón y Navarra, Francia, Provenza, Orden Militar de Malta.

La Orden de Malta es una institución religiosa católica, de carácter militar y hospitalario, y de tradición nobiliaria. En la actualidad es el único ente soberano sin territorio, sujeto de derecho internacional. La gobierna actualmente Frey Matthew Festing, 79º Principe y Gran Maestre y está formada por unos doce mil miembros en todo el mundo de los cuales unos seiscientos son españoles. Siguiendo nuestro recorrido ya en coche y dejando a un lado Zamarramala, retornamos a Segovia no sin antes parar a contemplar una de las vistas más espectaculares de la ciudad por su cara norte desde la que se divisan sus principales monumentos y se aprecia singularmente el enclave y la belleza de la misma. Esto es posible cuando alguien dirige adecuadamente la salida.

IGLESIA DE LOS SANTOS JUSTO Y PASTOR

Una de las anécdotas de la jornada la protagonizaron unos franceses que nos habían acompañado en la visita al Monasterio de San Antonio y que antes de que la Guía finalizara su exposición excusaron su ausencia porque uno de ellos tenía que casarse. Efectivamente, la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, cercana en su ubicación al majestuoso acueducto romano, iba a ser el marco del enlace a escasos momentos de nuestra llegada. Un organista ensayaba algunas de las melodías que formarían parte de la ceremonia y esto impidió que la persona que nos explicaba los contenidos artísticos del templo pudiera ser escuchada con la nitidez adecuada. Cada cual a lo suyo. Lo que quedó claro es que de este pequeño conjunto románico lo más interesante de este templo y lo que lo sitúa en primera línea del románico nacional es la decoración pictórica de su cabecera. En el ábside vamos a hallar un Tetramorfos en la bóveda absidal y dos escenas relacionadas con la crucifixión en el cilindro absidal. Centrando el cascarón absidal hallamos una imagen de Cristo en Majestad dentro de la almendra mística bendiciendo y sosteniendo libro sobre la rodilla izquierda. Por fuera de Él y dentro de una segunda almendra mística concéntrica se sitúan los veinticuatro ancianos apocalípticos portando redomas e instrumentos musicales. Las representaciones ortodoxas de los cuatro vivientes rodean al Pantocrator.

En una urna situada en una de las capillas laterales se guarda la imagen románica del XII del Cristo de los Gascones, imagen articulada destinada a escenificar el descendimiento de la Cruz en la liturgia de la Semana Santa. El Cristo, según una antigua leyenda señala a alemanes y gascones quienes la trajeron a lomos de una yegua ciega que paró en este lugar, leyenda tantas veces repetida a través de los diferentes lugares geográficos.

IGLESIA DE SAN LORENZO

Tomando nuevamente los vehículos, nos dirigimos a la Plaza de San Lorenzo, uno de los pocos barrios de arrabal conservados casi como en sus orígenes y en los que se halla la iglesia del mismo nombre. Se trata de un templo con un gran ábside y con otro elemento que destaca, su esbelta torre campanario. Construida con piedra y ladrillo destaca por su altura. Tiene planta cuadrada y a medida que va tomando altura los pisos se hacen más estrechos, para facilitar la estabilidad del conjunto. Tiene cinco pisos separados por impostas decoradas. El primer piso, que está construido en piedra y tiene la altura de la nave, no tiene aperturas al exterior. A partir del segundo piso, construida en ladrillo, ya encontramos una ventana de medio punto en cada muro.

Lo más gratificante fue pasar a una tasca situada en plena plaza y comenzar a degustar los manjares segovianos que ya se estaban haciéndose rogar. Cada cual pidió a su antojo la bebida, pero todas se acompañaron de un suculento plato de torreznos, presagiando el cochinillo del que habrían sido extraidos y a los que nadie hizo ascos, incluido Joaquín que hubiera debido ser el más cauto. También una excelsa muestra de tortilla hizo su aparición en escena para ir abriendo un apetito que ya estaba pidiendo paso.

PLAZA MAYOR

No tardamos en llegar hasta la Plaza Mayor pese a las dificultades que entraña aparcar en sus inmediaciones, como suele ocurrir en casi todas las ciudades monumentales. Una vez allí iniciamos la ronda culinaria que tuvo su primer envite en Casa Duque donde pudimos degustar una tapa que había resultado premiada recientemente en un concurso al efecto. La presentación y el contenido estuvieron a la altura y no dejaron indiferente a nadie aunque cada cual tuviera sus propias expectativas.

Tras estos prolegómenos, que sirvieron para algo más que calentar el paladar, pasamos a la fase de comida propiamente dicha, que Marisa había concertado con gran acierto previamente. En los mismos soportales de la plaza se encuentra el restaurante bar José, que nos ofreció un gran número de posibles opciones gastronómicas, todas ellas de apreciable calidad y apetecible presencia ente las que tuvimos una difícil elección por lo que finalmente nos decidimos por unos Chopitos “José” (con huevos rotos y pimiento verde frito) y como no podía faltar, una muestra de cochinillo, plato estrella del lugar y de toda la ciudad.

El único pero se lo pusimos al grupo de jóvenes que nos acompañaban en el angosto comedor y cuyas enérgicas voces pusieron el punto de estridencia poco agradable para estas ocasiones, aunque como españoles deberíamos estar curados de espanto frente a estos comportamientos tan habituales como reprochables.

CASA MUSEO DE ANTONIO MACHADO

Sin apenas descanso en el denso y aprovechado periplo segoviano, que algunos notamos especialmente por traer ya acumulados sueño y cansancio de días anteriores, nos pusimos en marcha con la intención de visitar el Alcázar como otra de las joyas representativas de la ciudad. Pero hete aquí que en el camino nos topamos con el cartel que nos conducía a escasos metros a la casa pensión que habitó Don Antonio Machado, el ilustre poeta castellano.

Parece que hubo rápido consenso y sin más dilación nos plantamos en sus bien conservadas dependencias que nos trasladaron a finales del siglo XIX y gran parte del siguiente, pues muchos de los enseres y hasta parte de la arquitectura, la hemos podido vivir algunos en nuestra infancia.

Lo más llamativo para mí fue la escasa altura de los techos, las alturas entre unas partes y otras del mismo piso que se tenían que salvar con escalones y la falta de servicios higiénicos en una vivienda que compartían además gente ajena a la familia propietaria. Parece ser que Doña Luisa Torrego, la dueña de la pensión, era una viuda que vivía con sus hijas y que tuvo que hacer frente a su situación alquilando algunas de sus habitaciones.

Destinado a la cátedra de francés del Instituto de Segovia, Antonio Machado llegó a la ciudad el 25 de noviembre de 1919. A los pocos días vino a vivir a esta casa, aquí permaneció hasta 1932.

Con otros artistas y hombres de letras fundó la Universidad Popular en Segovia. Esta Universidad Popular, años después de la muerte del poeta, adquirió la vivienda y preparó este sencillo museo.

En la casa, retratos del poeta, sus muebles, recuerdos, imágenes de Leonor y Guiomar; la memoria de sus pasos por la ciudad... especialmente emotivo fue contemplar el dormitorio con todos sus enseres, el orinal bajo la cama… y pensar que el frío segoviano era tan intenso que Don Antonio, a veces, abría la ventana para ver si se templaba algo su habitación.

EL ALCÁZAR Y SUS VISTAS

La jornada estaba siendo ya agotadora para algunos. La propuesta de visitar el Alcázar era sugerente pero se escapaba a las fuerzas reales para disfrutar de su contenido. Creo que acertamos dando un breve paseo por sus esplendidas vistas que lo circundan y dejando su interior para mejor ocasión. De modo que tras el referido paseo y contemplación del paisaje desde nuevas perspectivas, retornamos hacia el coche para iniciar el camino de regreso no sin antes hacer una breve parada para reponer fuerzas y tomar un café estimulante para acometer el desplazamiento hasta nuestro hogar. Cerramos así un día pleno, emotivo y magníficamente diseñado por Marisa, a la que siempre agradeceremos su convocatoria y su rica hospitalidad y quedamos emplazados para rematar lo no visto cuando una nueva ocasión nos lo propicie. Por ganas y buen sabor no será.

Justo López Carreño

Junio de 2014

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