Artículos año 2007 TOMÁS RONCERO

Llovía incesantemente al mediodía de ese viernes santo, 6 de abril de 2007 cuando Tomás se presentó en la céntrica pastelería-bar donde su prima Llanos había concertado la cita. Realmente yo no recordaba su trato de otras épocas aunque su semblante me era completamente familiar por sus intervenciones televisivas y periodísticas.

Al natural denota una imagen tan campechana, cercana y espontánea como en pantalla. Visceral, apasionado por el deporte futbolístico y amante de su tierra y sus gestas. Recordaba con gran cariño la figura de mi padre y las veces que compartió con él algunos momentos hacía ya tiempo.

Los primeros comentarios los dirigimos a lamentar la coincidencia del partido del Real en Santander, cosas del destino, que le impedirán participar en el acto de presentación. Después hicimos un repaso a la actualidad madridista, a la renovación de jugadores que se hace imprescindible, y a su condición de periodista marcado por su partidismo que no niega ni evade, lo que le resulta un arma de doble filo pero al que ha apostado con valentía.

Me gustó el aprecio que le hizo al libro en su primera ojeada y el deseo casi irreprimible de continuar con su posterior lectura que ya saboreaba como plato de especial devoción.

Nos comentó que en sus comienzos periodísticos, fue su madre quien, a través de una amiga y vecina de Madrid, le introdujo en tareas de apoyo en el Diario As, si bien trabajó después en La Vanguardia y El Mundo, es decir, que tiene experiencia de haber trabajado en la órbita del territorio ”comanche” en referencia al diario catalán pro-barcelonista.

En la actualidad ha sido nombrado recientemente redactor-jefe del diario deportivo de la capital y su cotización sigue subiendo enteros a pesar de esa condición de madridista confeso.

Comentamos igualmente que ahora es cuando los verdaderos madridistas debemos estar a las duras y aceptar estos trances de sequía de triunfos que tanto contrastan con la época que se vivió durante los años del centenario, a los que me referí por los acontecimientos tan importantes que allí viví junto a mi padre.

Me comentó que publicaría un reportaje sobre el libro y su presentación en la semana previa a la misma además de querer un ejemplar para el director, Alfredo Relaño, por ser un apasionado del fútbol de otras épocas y de todo cuanto lo evoque. También quiere que en su ausencia obligada el día de la presentación, leamos una carta que me hará llegar con Alfredo Matilla disculpando su ausencia y contribuyendo con sus palabras al realce del acto.

Finalmente se despidió con un detalle muy emotivo y significativo, pues cuando me adelanté a estrecharle la mano, se me anticipó y me pidió que le diera un abrazo de despedida. Me resultó emocionante.

Justo López Carreño
Herencia, 6 de Abril de 2007

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